Sobre la reputación de las profesiones

profesion-300x251Siguiendo un poco el post anterior y tras ver un programa sobre educación en la televisión, me han surgido nuevas reflexiones frente al entorno educativo.

La primera a la que quiero hacer mención es a la reputación que ciertas carreras universitarias tienen: Si tu hijo te dice que quiere ser médico, ¿qué sientes? ¿Y si te dice que quiere ser maestro? Ser profesor está entre la categoría de carreras universitarias fáciles, la media para acceder a ella no tiene que ser muy alta y en 4 años, pues eso, ya está acabado. ¿No es un poco contradictorio que una carrera cuyo cometido es educar en el terreno escolar a los profesionales de futuro esté entre las consideradas más fáciles?

Claro, que no me extraña que no la valoremos, cuando a una madre que decide quedarse en casa al cuidado de sus hijos, le llamamos “Maruja”. No es mi intención debatir sobre las profesiones de las mujeres en este post, pero sí dar argumentos para pensar que, quizás, algo no funciona bien cuando en nuestra escala de valores, a pesar de que supongo que casi todos estaréis de acuerdo conmigo en que ser buenos padres o profesores es estratégico para el futuro de es este mundo, les atribuimos a dichas profesiones una reputación peor que a otras como arquitectos, médicos, etc.

En Filandia ser profesor es una de las carreras universitarias de más complicado acceso y que más seguimiento tiene antes de empezar a poder ejercer; no solo se pide nivel sino también una entrevista personal para valorar motivaciones y actitudes.

En mi opinión, nada es bueno o malo, todos los trabajos son importantes para avanzar tanto personal como profesionalmente; necesitamos un mundo plural en donde cada persona pueda encontrar cómo aportar y crecer en sus talentos . Pero sí es cierto que hay posiciones que son absolutamente estratégicas para avanzar y una de ellas, para mí, es la enseñanza y el ser padres.

Creo que va siendo hora de que ajustemos las reputaciones a la realidad, ¿por qué ser profesor tiene peor reputación que ser médico? Al final, unos curan y actúan con la vida de las personas, es cierto, pero ¿tiene menos valor intervenir en el futuro de nuestros hijos y su desarrollo?

Bueno, es mi única intención ensalzar y defender una de las actividades más estratégicas que existe para conseguir una sociedad mejor: ser profesor.

Pero para mejorar su prestigio, debemos empezar a plantearnos: ¿qué hace falta para llegar a ser profesor? ¿Cuáles son los canales antes de que de verdad se enfrente solo a una clase? ¿Cuál es el seguimiento que se hace de su calidad educativa? ¿Cuál su programa de formación continua? ¿Quién los dirige en los colegios? Preguntas que en muchos casos están solucionadas en muchas empresas y que deberían empezar a encontrar respuesta en nuestros colegios.

Y tu hijo, ¿qué quiere ser de mayor?


4 Comentarios a “Sobre la reputación de las profesiones”

  1. Nieves Huertas dice:

    Cuanta razón tienes en tus comentarios Nekane, y qué pocas veces nos paramos a pensar en este tema. En manos de quienes están nuestros hijos, no cabe duda de que los padres educamos, pero quienes les forman son los profesores, los maestros de toda la vida. Sin las dos partes es imposible que el ser humano se desarrolle en todas sus facetas.
    Nuestra tarea como padres es definitiva en su desarrollo humano, pero lo que hacen los profesores es fundamental para su conocimiento y desarrollo mental.
    Por tanto elevo a la máxima categoria de respeto y máxima reputación a aquellas personas que están al cargo de nuestros hijos en los colegios, los profesores.

  2. nekane dice:

    Hola Nieves, un honor tenerte aqui-:)

  3. Fernando dice:

    Hola Nekane,
    he llegado a leer este artículo sobre el “estatus” de las profesiones y en particular sobre el lugar que ocupa en nuestra sociedad el maestro, enseñante, profesor, formador … (llamémosle como queramos)por casualidad. De hecho estaba buscando información sobre posibilidades de rutas para llegar a Roma en bici desde Mónaco. El año pasado hicimos con un amigo la ruta desde Cataluña a Mónaco y este año pensamos llegar a Roma. He leido tus comentarios sobre la via Francígena y como no dejo de ser curioso he buscado en tu perfil para saber algo más de alguien que creo que intenta vivir cada instante de la vida con la máxima intensidad posible. Bueno, esa curiosidad me ha llevado hasta aquí y a escribirte estas breves lineas. Soy profesor de secundaria y comprenderás por tanto mi interés por tu artículo. Subscribo todo lo que dices y me gustaría añadir dos cositas por no hacerme pesado: la primera es que a veces partimos de que vivimos en una sociedad que tiene claro lo que quiere, lo que espera de sus jóvenes y por tanto de su futuro. Y eso no es así, por tanto no puede valorarse la incertidumbre, los cambios constantes de rumbo. Nuestros padres y abuelos no tenían demasiada información pero sabían lo que querían, y por eso pudieron formarnos. Hoy el acceso a la información es sencillo, pero el riesgo a la “deformación” no ha sido nunca tan alto. Hoy todo es más complejo, más difícil (antes bastaban cuatro normas claras), pero esa complejidad es ingobernable si no hay ningún objetivo. Hace 30 años que me dedico a la enseñanza y siempre pensé que era una profesión “para servir” y no “para servirse”. Hoy día veo en algunos jóvenes profesores (y no tan jóvenes) que ese planteamiento, aunque no sea inexistente, resuena al menos a anacrónico. ufff, me he desviado del tema, que era mi viaje en bici, jjajaja, sigo con ello. Creo que de tanto en tanto entraré en tu blog a reposar y a sentir que hay personas que se plantean cosas, que las reflexionan y que las exponen con respeto y claridad.
    Ultreya !

  4. Naif dice:

    Buenas tardes,
    Ayer por casualidad encontré este blog tan interesante en linkedin y me pareció muy interesante. En el se encuentran reflexiones que no es habitual encontrar por allí.

    Respecto al tema, la profesión de profesor debería ser la que mayor exigencias requiere porque son los que ayudarán a construir las sociedades.

    En la cultura arabe hay un dicho:
    “le faltó poco al profesor para convertirse a profeta”

    Naif

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