Sobre hábitos y creencias

La Semana Santa ya ha llegado y con ella las vacaciones para muchos de nosotros y sobretodo para todos los niños. Escribo esto, descansando, rodeada de mis hijos y de amigos suyos, es decir, de 7 niños jugando a mí alrededor. La chimenea está encendida, vamos que ¡mejor imposible!. Es curioso como los gritos y juegos de los niños pueden llegar a inspirarme, paz y alegría de vivir. Para ellos todo es una aventura, de cualquier cosa son capaces de inventar un juego, en su mundo, ¡cada día es simplemente pasión! Y es justo de esta pasión por descubrir, aprender, avanzar sobre la que me gustaría reflexionar con vosotros.

El domingo pasado celebramos el Domingo de Ramos. Miles de niños abarrotaban las Iglesias, vestidos con sus mejores galas y con una palma llena de regalos en la mano. Pero mas allá de la simples apariencias se escondía algo que no deja de sorprenderme, si les preguntáis, ¿qué estáis celebrando?, pocos de ellos tiene respuestas. El Domingo de Ramos se ha convertido en el domingo de sacar las palmas. El significado de lo que hacen poco cuenta y la satisfacción se mide por las golosinas o juguetes que cada uno lleve colgada en su palma. Más allá de las creencias de cada uno, a mí me surgen muchas preguntas: ¿por qué llevamos a nuestros hijos y no les explicamos el significado de lo que celebran? Ellos son intuición y curiosidad, ¿por qué banalizamos las cosas que hacemos y las convertimos en algo superficial? Para mi éste es solo un ejemplo más, no se trata de creer o no, de ser católico o no. En mi opinión lo que de verdad subyace es una sociedad que en muchos casos desperdicia grandes momentos para compartir sabiduría con los niños, un entorno en el que los hábitos se trasforman en algo superfluo obviando las creencias. ¿Pero cuántas cosas hay que también los adultos hacemos sin saber por qué? Creo que algo bueno que ha traído la crisis, es  que todos ahora nos planteamos más cosas. Es justo el momento  de hacer un poco de análisis de creencias, las crisis no son solo económicas también lo son de Valores.

Los valores, no son ni más ni menos las creencias que tenemos de las cosas, que se manifiestan en hábitos, es decir, para mantener buenos hábitos, necesitamos alimentar nuestra cabeza de conocimiento, de sabiduría. Debemos ser como niños que desarrollan pasión en cada cosa que hacen, que se inquietan en buscar respuestas creando un mundo de infinitas posibilidades. No desperdiciemos ninguna oportunidad para saber y avanzar.  Si además cada evento lo convertimos en un hecho de simplemente consumo y algo tan sencillo como una palma necesitamos llenarlo de regalos, ¿cómo esperamos que después se valoren las cosas?

Puede que la chimenea, las montañas me estén evocando nuevas sensaciones, pero opino y por supuesto estoy dispuesta a debatir con vosotros otras opiniones. La grandeza de las cosas está en la sencillez de las mismas, en la grandeza de disfrutar de cada día dando un nuevo  y real sentido a todo a lo que hacemos.  ¿Y tú qué opinas?

4 Comentarios a “Sobre hábitos y creencias”

  1. Hola Nekane
    Ciertamente creo que existe una crisis de valores. Y no lo digo solo por todas las noticias que nos asaltan últimamente y que evidencian una falta total de escrúpulos por parte de la clase dirigente y empresarial. Creo realmente que los valores han sido sustituidos en nuestra sociedad por resultados. Uno es lo que tiene. Dime tus resultados y te diré quién eres. Tanto tienes tanto vales. Esa es la doctrina de nuestra sociedad. ¿Cuántas veces nos han preguntado y hemos preguntado “qué quieres ser de mayor”? Qué y no quien . Yo a mis hijos les pregunto Quien quieres ser?¿qué tipo de persona quieres ser? Y no de mayor, sino desde ahora.

    Los resultados de nuestras acciones no están siempre bajo nuestro control. Hay muchos factores externos que pueden influenciarlos. Y cuando los resultados no son los esperados, viene la frustración, el mal llamado “fracaso” y la insatisfacción. Sin embargo, hay algo que sí está bajo nuestro control absoluto y es la manera en que nosotros actuamos, si lo hacemos acorde a nuestros valores, al tipo de persona que quiero ser, entonces, independientemente del resultado, la satisfacción está asegurada, porque he vivido y he actuado en concordancia con mis principios y valores más profundos. Eso no puedo arrebatármelo nada ni nadie. Y es ahí donde mido mi éxito.

    Deberíamos enseñar a nuestros hijos a perseguir no un resultado sino una forma de actuar, a esmerarse por convertirse en la persona que desean ser y no en un qué, porque lo último no te asegura el éxito y lo primero sí.

  2. andrea segura dice:

    señora nekane como puede dar consejos una persona tan prepotente como usted, he tenido la desgracia de conocerla y nunca me he sentido mas humillada, propugna valores que solo conoce por los libros que lee ,no por que los utilice, siento este comentario pero ya esta bien de predicar y no aplicar.
    gracias

  3. nekane dice:

    Charo que fantastica refexión , a partir de ahora yo tambien les preguntare a mis hijos quien quieren ser, GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  4. nekane dice:

    Andrea, si en alguna ocasion te hize sentir asi, mis disculpas, de verdad que lo siento y no sabes cuanto. No se cuando, ni como, ni en que contexto nos conocimos, pero no busco una excusa, solo espero que puedas aceptar mis mas sinceras disculpas.

    Un abrazo,
    Nekane

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