Llega la Navidad y con ella las prisas, las comidas, las sonrisas y la familia. Llegan también los días de los buenos propósitos y los sueños. Días de encuentros o desencuentros, días de luz o de sombras, en función de la situación de cada uno, pero días que nunca pasan sin dejar huella en cada uno de nosotros.
Desde aquí me gustaría recordar que en estos días celebramos el nacimiento de Jesús. Puede que muchos penséis que a qué viene ahora esto, pues sencillo, parece que con las compras, los regalos, las comidas, las cenas, la velocidad, a veces olvidamos lo que estamos celebrando. ,Estamos de vacaciones para homenajear una gran acontecimiento, la venida de Dios al mundo, que, como todos sabéis, se hace desde la humildad en un pesebre y en compañía de los seres queridos, la familia, arropados por un coro de ángeles y guiados por una estrella.
Espero y deseo que cada uno de vosotros encuentre esa estrella que pueda guiar vuestros pasos a lo largo de esta vida, que si bien a veces es de subida y otras de bajada, se hace mucho más ligera si sabemos adonde vamos y si el camino lo hacemos rodeados de personas que nos levantan cuando caemos, nos orientan cuando nos perdemos y nos alientan en el desánimo.
Por una estrella y un sueño y, sobre todo, porque nunca dejemos de buscar y avanzar, ¡FELIZ NAVIDAD!
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