Gracias a mi amiga Anna, ha caído entre mis manos un libro que me ha encantado. En él, el Dr. Augusto Cury nos cuenta las diferencias entre padres buenos y padres brillantes. En la segunda parte del libro hace lo mismo con los profesores para acabar con unas reflexiones sobre la importancia de la educación a fin de construir un mundo mejor.
Hoy me gustaría resumiros las 7 claves que el Dr. Cury da para diferenciar los padres buenos de los brillantes:
1. Los buenos padres dan regalos, mientras que los padres brillantes dan todo su ser:
• Los padres brillantes, cuando tienen los medios, dan regalos materiales a sus hijos, pero no los alientan a ser materialistas porque saben que el consumismo puede aplastar la estabilidad emocional… los padres que siempre están dando regalos a sus hijos serán recordados por un momento. Los padres que se preocupan por dar a sus hijos una historia se vuelven inolvidables.
• ¿Qué registran sus hijos sobre ti? ¿Imágenes positivas o negativas? Ambas, lo que genera los vínculos inconscientes no es solo lo que les dices sino también lo que ven en ti.
• Una de las causas del individualismo entre los jóvenes es que los padres no cruzan sus historias con las de sus hijos. Incluso si trabajas mucho, emplea el poco tiempo que tengas para disfrutar. Rueda con ellos por la alfombra, escribe poemas, juega, sonríe, suéltate.
2. Los buenos padres alimentan el cuerpo, mientras que los padres brillantes alimentan la personalidad:
• Este hábito de los padres brillantes contribuye a desarrollar en sus hijos seguridad, capacidad de liderazgo, de reflexión, coraje, optimismo, la superación del temor y la prevención de conflictos.
• Los padres brillantes saben que la personalidad necesita una excelente nutrición psíquica, de modo que se preocupan por el alimento que enriquece la inteligencia y las emociones.
• Los padres brillantes preparan a sus hijos para el “ser” porque el mundo los prepara para “tener”.
• Si transmites tus sueños y entusiasmo a sus hijos, será una exaltación a la vida. Si eres un especialista en quejarte, si muestras temor a la vida y al futuro… estarás anulando la inteligencia y las emociones.
• ¿Sabe cuánto tarda en remitir espontáneamente un conflicto psíquico que no está relacionado con la genética y al cual no se le ha dado tratamiento? A veces, hasta tres generaciones.
• El verdadero optimismo se construye afrontando los problemas, no negándolos.
3. Los buenos padres corrigen los errores, mientras que los padres brillantes enseñan a pensar:
• Este hábito de los padres brillantes contribuye a desarrollar en sus hijos la conciencia crítica, capacidad de pensar antes de reaccionar: fidelidad, honestidad, capacidad de cuestionar y responsabilidad social.
• No sea un experto en criticar una conducta inadecuada, sino más bien en hacer que su hijo reflexione: el regaño y la reprimenda definitivamente no funcionan, solo causan fricción en la relación.
• No insista en repetir las mismas cosas por los mismos errores y la misma necedad. Educar no es repetir palabras sino crear ideas y encantamientos. Los mismos errores merecen nuevas actitudes.
• Los buenos padres les dicen a sus hijos: “Está mal”; los padres brillantes les preguntan: “¿Qué piensas de tu comportamiento?
• Sea un maestro de la inteligencia, enséñeles a pensar.
4. Los buenos padres preparan a sus hijos para el aplauso, mientras que los padres brillantes los preparan para el fracaso:
• Este hábito de los padres brillantes contribuye a desarrollar en sus hijos motivación audacia, paciencia, determinación, capacidad de sobreponerse y la habilidad de crear y tomar ventaja de las oportunidades.
• Estimule a sus hijos a tener metas, a tener éxito en la escuela, en el trabajo y en sus relaciones sociales, pero no se detenga allí. Ayúdelos a no tener miedo de sus fracasos. No hay podio sin derrota.
• Los padres que no tienen coraje de reconocer sus errores nunca enseñarán a sus hijos a enfrentarse a sus propios errores y a crecer con ellos. Los padres que admiten que siempre tiene razón, nunca enseñarán sus hijos a trascender de su propio fracaso.
• Guie a sus hijos para que encuentren grandes razones para ser felices con las pequeñas cosas.
• La felicidad no viene por casualidad, viene por entrenamiento.
5. Los buenos padres hablan, mientras que los padres brillantes dialogan como amigos:
• Este hábito de los padres brillantes contribuye a desarrollar en sus hijos solidaridad, compañerismo, placer de vivir, optimismo e inteligencia interpersonal.
• Hay un gran valle entre hablar y dialogar. Hablar es expresar el mundo que nos rodea; dialogar se refiere a expresar el mundo que somos.
• Dialogar es contar experiencias, es compartir secretos de lo que está oculto en el corazón, es penetrar más allá de las cortinas de la conducta y es desarrollar la inteligencia interpersonal (Gardner, 1995).
6. Los buenos padres dan información, mientras que los padres brillantes cuentan historias:
• Este hábito de los padres brillantes contribuye a desarrollar en sus hijos creatividad, inventiva, astucia, razonamiento esquemático y capacidad para encontrar soluciones en situaciones tensas.
• Los buenos padres son enciclopedias de información; los padres brillantes son agradables contadores de historias. Son creativos, astutos y capaces de extraer hermosas lecciones de la vida de las cosas simples.
• ¿Quiere ser un padre brillante? Adquiera el hábito tanto de dialogar como de contar historias. Cautive a sus hijos con su inteligencia y afecto, no con su autoridad, dinero o poder.
• Si usted puede hacer soñar a sus hijos, tendrá un tesoro que muchos reyes han buscado y nunca han encontrado.
7. Los buenos padres dan oportunidades, mientras que los padres brillantes no se rinden:
• Los buenos padres toleran algunos errores de sus hijos; los padres brillantes nunca se rinden para combatirlos; incluso si su hijo se desilusiona, cometen errores, no los valoran y se sumergen en los valles de los trastornos emocionales.
• Los padres brillantes son sembrantes de ideas y no son dominantes con sus hijos.
• Los padres deben aprender a no tener miedo a decir “no “a sus hijos.
Y tú, ¿qué tipo de padre quieres ser?
Nekane