Por naturaleza soy curiosa y me gusta entender todos los puntos de vista, los comparta o no los comparta, así que el otro día decidí pasearme por la plaza de Catalunya con mi hija, intentado comprender qué hay en el fondo y qué ideas mueven a las personas que allí están acampadas. Mi hija de 8 años y yo dedicamos más de una hora a pasear entre los acampados, preguntándoles qué hacian allí, les pedí que se lo explicaran a ella, todos me decían: “No sé cómo contárselo a una niña tan pequeña”, a lo que yo contestaba: “No te preocupes, cuenta lo que tú piensas y sientes, ella te entenderá”. ¡Cuál fue mi sorpresa al no encontrar ninguna explicación muy consistente! Nos hablaron del paro, de que no querían vivir en casas de sus padres y de lo malos que son los bancos. Esta experiencia fue la que me llevó a profundizar un poco más en lo que estaba pasando.
Parece que la palabra indignación ha pasado a ser el vocablo más utilizado en nuestro lenguaje en los últimos tiempos, el libro que lleva esta palabra por título, los periódicos y telediarios nos inundan con este movimiento, que empezó el 15-M y que se ha prolongado mucho más de lo que ningún político llegó a imaginar. Después de leer el libro e intentar seguir lo que está pasando, tengo que decir que YO también estoy Indignada, pero por razones diferentes.
¿Qué me indigna?
1. La mediocridad: podemos seguir quejándonos o haciendo ver que no pasa nada, podemos culpar al gobierno o a la crisis, pero dejadme que comparta con vosotros una serie de datos que ponen los pelos de punta.
2. La mala reputación: ante todo este entorno, todavía nos permitimos que un pequeño colectivo monte tal sarao que salimos en toda la prensa extranjera como un país conflictivo en el que no se puede confiar; así, con las movilizaciones, también nuestra bolsa baja empicado.
3. El victimismo: decía el otro día el escritor neoyorquino Shalom Auslander en “La contra” de la Vanguardía que “sentirse víctima es muy autoindulgente: te excluye de todo, te hace sentir inocente”. ¡Qué razón tiene! Mientras pensamos que no tenemos ninguna responsabilidad en lo que pasa y que es el sistema, no actuamos para cambiar las cosas, al menos no en la dirección que de verdad ayuda.
4. La desconfianza: la Fundación José Ortega y Gasset ha realizado una encuesta sobre el nivel de confianza de las personas y algunos de los resultados son los siguientes:
Decía al principio que yo sí que empiezo a estar indignada, pero lo estoy por todo esto. Nos creemos y actuamos como si el mundo fuera unidireccional, es decir, pasan cosas que nos afectan, pero el mundo, la sociedad es circular. Aitor Riveiro lo describe así en un artículo de La Vanguardia titulado, ”Frustrado, luego desconfiado”: “La relación causa-efecto no es unidireccional sino circular. Las personas no son de una manera u otra por culpa de la historia y tradición de un país, de su herencia social o de una crisis. El sistema funciona también a la inversa: cuando los índices de confianza, tanto personales como institucionales, de un país son altos, la democracia funciona mejor, la economía se desarrolla con menos dificultades, las relaciones interpersonales son más sencillas, el asociacionismo altruista crece y los estándares de bienestar son más altos.
¡Vamos!, que, como él dice, somos causa y efecto y, por tanto, responsables también de lo que nos ocurre. Hablaba de la mediocridad del sistema político, educativo y directivo, lo podemos ver en global o ver cuál es nuestra parte de responsabilidad, es decir, pasar del “no puedo” al “qué sí puedo hacer”.
Los directivos pueden ver nuevas formas de actuar, a pesar de la dificultad, los profesores pueden apostar por ayudar a crecer y motivar a los niños en vez de quejarse del sistema o de los jóvenes y con los políticos, pues, la verdad, no sé qué haremos. Si puedo pedir, me gustaría pedir un sueño y el sueño es abandonar la mediocridad de querer ver las cosas a medias y sacar el coraje de hacer lo que uno debe hacer sin justificarse ni buscar victimismos.
Creo que de esto se trata, de coraje, valor para hacer lo que hay que hacer, para creer que tú tienes parte de responsabilidad, que sí puedes ayudar a que las cosas cambien desde tu parcela de responsabilidad y tu entorno.
Y tú, ¿qué es lo que SÍ puedes hacer? ¿ Qué no se te a ocurrido hacer hasta el momento? ¿Qué has obviado? ¿Qué has dado por cierto y a lo mejor no lo es? ¿Qué podrías hacer de otra manera? Si pudieras empezar de cero, ¿qué harías diferente?
Hoy me he extendido un poco. Un beso
Nekane
Genial, Nekane!!
Alto y claro. Eres una valiente en movimiento.
Un fuerte abrazo
Estimada Nekane,
acabo de leer su comentario y quería hacerle llegar la impresión de mi sobrino de 8 años tras visitar la acampada de Madrid, hace tres semanas con mi hermano. Disculpas si resulta algo largo. El niño estaba asombrado de que hubiera tanta gente y como no entendía bien la palabra indignados mi hermano le dijo que era enfadados, a lo que el niño preguntó con quién: “Con los que mandan” fue la respuesta. Un rato después, en casa, el niño le contaba a su madre lo que había visto: “muchísima gente, no te lo podrías creer, todos enfadados”, y a la pregunta de ¿con quién? hecha por la madre, respondió inmediatamente: “Con los padres”.
Creo que dijo algo bastante profundo: muchas veces hablando con los niños olvidamos que son niños, pero no tontos, pues dicen bastante. Un cordial saludo
Hola Nekane, y Felicidades por este artículo. Me parece una reflexión valiente y sincera. Yo también llevo tiempo cuestionándome esta realidad. A mí me indigna el victimismo y la pasividad, la falta de creatividad y valentía para mejorar aquello que no nos gusta y para cambiarlo. Cada vez esto más convencida de que en todos los ámbitos de nuestra vida, el amor, la amistad, el trabajo…si somos nosotros los que iniciamos el cambio, por pequeño que sea, si nos hacemos cargo de nuestra responsabilidad y de las consecuencias de nuestras acciones, las cosas cambian y mejoran. No podemos dejar que la queja constante nos ayude ni nos resuelva nuestros problemas, incertidumbres, miedos…Tenemos que adoptar desde ya una actitud proactiva, consciente, coherente y responsable.
Gracias Nekane por tus reflexiones.
Un saludo
Julia
Hola Nekane, siempre es una delicia leer tus escritos, reflejan con claridad absoluta lo que muchos pensamos y no sabemos expresar.
Un gran abrazo.
Macu.
Excelente artículo, Nekane !, como todos !!!
Me tomo la libertad de añadir algo a él, y es que si bien nombras todos los aspectos en los que España está a la cola, no nombras una categoría que si encabezamos, y es la economía sumergida !!!. Ese es uno de los principales problemas y primera causa de la situación que estamos viviendo. Es fácil y cómodo, criticar la reforma de las pensiones, los nuevos sueldos de los funcionarios públicos, etc., y al mismo tiempo estar ocultando ingresos con el consiguiente fraude a la Seguridad Social, en particular, y al Estado en general.
Preguntábas, qué podía hacer cada uno… ni más ni menos que ser honesto, ser honrado y leal… y no sólo los que incurren en delitos penales, no lo son.
Gracias por tu punto de vista y por ofrecer la oportunidad de que cada uno aporte el suyo.
Saludos,
Marta mil gracias es un honor tenerte por aquí-:).
Javier que bonita reflexión, es verdad los niños nos ayudan a reflexionar y lo que tu escribes me lleva a uno de los pilares básicos para salir del contexto actual y se llama familia!!!!!!!
Julia vuelves al concepto de Marta, Valentia, que gran palabra, quizas deberiamso entre todos crear nuestro propio movimiento, llevo tiempo buscando un nombre y vosotras lo habeis encontrado- VALIENTES- me encanta!!!!
Macu, gracias por tus palabras de apoyo y Juan que razón tienes me olvide de un punto fundamental y es el engaño.
Este escrito y sus repercusiones en internet me han dado una nueva luz, somos muchos los Valientes, ¿por que no creamos nuestra lista de cosas reales que podemos cambiar en el día a día? ¿ que os parece?