Dirección
El Líder y su pueblo
By Nekane Rodriguez de Galarza on mayo 5, 2011
Este fin de semana he leído un artículo que me ha sorprendido mucho, el de “El líder y su pueblo”, escrito por Juan-José López Burniol, en el que se pregunta sobre aspectos tan interesantes como si fue Hitller quien sedujo, hipnotizó y llevó por el mal camino a la sociedad alemana o fue esta la que, en crisis profunda, encontró a Hitler el líder capaz de encarnar en aquel momento las ideas y aspiraciones de un buen número de alemanes.
Según el autor, Hitller se alimentó de las fantasías de austriacos y de alemanes hasta la identificación completa y se apropió de su sueño, prometió concretarlos y restituir a Alemania una grandeza y prosperidad que haría desaparecer sus frustraciones. Como sigue diciendo el autor, así suele ocurrir con los líderes que nos son forjadores de historia, lo que hacen es ponerse al frente de la sociedad, halagando al pueblo y capitalizando su empuje, de lo que podemos pensar que el líder sólo aparece cuando la situación está madura para ello, por haberse consolidado una determinada exigencia social que requiere el paso a la acción.
Este tema siempre me ha fascinado, ¿qué hace que miles de personas sigan a otra hacia la devastación y la muerte? El autor nos da unas cuantas pistas:
Crear un sueño
Ponerse al frente de él
Escoger el momento adecuado
En el fondo, estas tres variables nos llevan a algo que debería ser propio de todos los líderes, pero la diferencia está en cómo y por qué lo hago y las consecuencias de mis acciones. Estas variables son a las que, creo, Hitler no prestó atención y son esenciales para diferenciar el buen liderazgo del malo; en mi opinión, esta es la diferencia entre Hitler y Gandhi. Los dos son grandes lideres que movieron un pueblo entero, los dos tengo que decir que ocasionaron momento violentos, claro que uno más que otro, pero la gran diferencia está en cómo lo hicieron y sus consecuencias.
Hitler apostó por un sueño en el que no se respetaban las diferencias ni las personas, el sueño de construir una nación partiendo del asesinato. Gandhi quería lo mismo, pero respetando a las personas, buscando la unión y predicando con el ejemplo.
Para mí, un líder no es quien consigue que le siga más gente. Tal y como hemos visto, en el fondo esta afiliación puede tener más que ver con cómo se encuentran los demás y como tú lo utilizas que con tus propias cualidades, aunque, por supuesto, hay que ser muy listo para verlo y capitalizarlo. Un líder para mi es el que, a través de su ejemplo, es capaz de construir un futuro mejor.
Me da igual si hablamos de empresas que de política. En los últimos tiempos he visto demasiados directivos perdidos en medio de la incertidumbre sin saber muy bien cómo actuar; todo valía, al final se respaldaban en que su empresa se lo exigía o que no quedaba más remedio, pero he aquí el quid de la cuestión; uno siempre puede decidir cómo lo hace o lo ejecuta.
El liderazgo, tal y como veíamos en el otro post, para mi emana del interior y se consolida en el ejemplo.
¿Y tú, cuál es el ejemplo que quieres dejar? ¿Cuál es el sueño que vas a construir? ¿Cómo lo vas a hacer? ¿Con quién y para qué lo quieres? ¿Tienes el valor para ponerte al frente?
¡Aquí os dejo unas preguntas para pensar!
Un abrazo a todos,
Nekane
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