Es domingo a la mañana y, como tantas otras veces, he querido iniciar el día leyendo el blog de Juan Carlos Cubeiro; no deja de impresionarme y deleitarme con todos sus post. Hoy, además, he encontrado algo que me gustaría compartir con todos vosotros: un vídeo que le ha recomendado nuestro común amigo Rubén Turienzo, cuyo blog, si no lo conocéis, también os invito a leer:
http://www.youtube.com/watch?v=9xLlitjhdJ4
Me ha impresionado mucho y me ha hecho pensar en varios conceptos:
1. El primero sobre las neuronas espejo. Según la Wikipedia se denominan neuronas espejo a una cierta clase de neuronas que se activan cuando un animal o persona desarrolla la misma actividad que está observando ejecutar por otro individuo,[] especialmente un congénere.
Las neuronas del individuo imitan como “reflejando” la acción de otro: así, el observador está él mismo realizando la acción del observado, de allí su nombre de “espejo”. Estas neuronas forman, ayudan y desarrollan la empatía así como la imitación de acciones en las personas, pero, sobre todo, ayudan a que hagamos propias las acciones, sensaciones y emociones de los demás y, por tanto, a la compresión de lo que otras personas piensan.
2. Sobre las consecuencias de lo que trasmitimos. Siempre he dicho que la mejor estrategia de las compañías para mantener el clima y retener el talento es una sonrisa. A través de nuestra propia comunicación no verbal, damos mucho a entender a los demás. Nos pasamos la vida buscando grandes estrategias de liderazgo y destinamos enormes recursos a la partida de formación, que me parece bien, pero solemos olvidar lo que de verdad realmente mueve montañas: lo que trasmitimos y cómo nos comportamos. Esta semana me ha pasado algo interesante, tuve el honor de poder participar en la presentación del trabajo de unos alumnos en una escuela alemana. Al principio desconecté, todo era en alemán y no podía entender nada, hasta que decidí empezar a fijarme en lo que sí podía ver, cómo cada uno se comportaba, cómo reaccionaba, etc. Ha sido para mí una lección magistral para observar todo aquello que normalmente paso por alto y he podido comprobar cómo, sin entender su idioma, pude saber cómo se sentían, cuál era la participación de cada uno de ellos, cómo les hacia sentir el feedback… Más allá de las neuronas espejo, como personas, dice más de nosotros mismos cómo reaccionamos, qué cara ponemos, que nuestras propias palabras. Los profesores me preguntaron qué exposición me había gustado más y dije que para mí había habido varios temas que me habían parecido importantes: la calidad de las slides, la capacidad para mantener la atención del publico (comportamiento verbal) y si se trabajaba en equipo o no. Es curioso cómo este análisis, que en el fondo estaba lejos de los objetivos que se habían marcado, llegaba a la misma conclusión sobre quién había hecho el mejor trabajo.
3. Sobre la importancia de nuestros sentimientos y emociones. Suelo defender que el origen de nuestro comportamiento y, por tanto, de nuestros hábitos está en lo que sentimos y pensamos; a través de ellos es como generamos juicios y expectativas que nos llevan a comportarnos de una menara u otra. Pero es justo en el control de nuestros pensamientos, en lo que solemos recibir menos entrenamiento. Desde aquí me gustaría invitaros a que practiquéis el eliminar pensamientos negativos y que fomentéis los positivos. Claro, me diréis que cómo; os contaré un truco: si vuestra cabeza empieza a hablar sola y lo que dice es negativo, podéis evocar una imagen que para vosotros sea importante y que os lleve a un mundo de pensamientos positivos; otra estrategia también seria que os pongáis una canción que os ayude a eliminar ese pensamiento de la cabeza. Yo tengo la mía: “Hoy puede ser una gran día”, cantada por Serrat
¡Escúchala ya, que verás que buen rollo te entra!
Bueno, pues eso, que, como dice Serrat, hoy puede ser un gran día, no lo dejes escapar, ¡aprovecha para contagiar sonrisas! Piensa que los demás pueden ver cómo estás a través de tus respuestas, pero, sobre todo, sé consciente de que cómo te sientes y qué trasmites puede ayudar a mejorar o empeorar el día de los demás.
Un beso,
Nekane