Del absentismo a la conciliación

Hace poco me pidieron que hiciera una presentación sobre absentismo y conciliación. Al intentar ponerme con el tema, lo primero que me vino a la cabeza fue, ¿hay relación? Debo reconocer que en esos momentos para mí el Absentismo sólo hacia referencia a aquellas personas que tienen por hábito faltar reiteradamente al trabajo con una causa justificada y que tan de cabeza traen a nuestra productividad.

Pero esta descripción no me ayudaba a encontrar la relación del objetivo de mi presentación Absentismo/Conciliación, así que seguí buscando.

Según la Real Academia de la lengua Española:

Absentismo: Abstención deliberada de acudir al trabajo.

Conciliación: Conveniencia o semejanza de una cosa con otra.

Parece que la relación es evidente, faltamos al trabajo por que nos conviene.

Así que, en este punto me embarqué en un viaje maravilloso que partía del país de las chimeneas para llegar al país de los sueños.

Primera estación: Puerto del Absentismo Laboral o de la silla vacía. Los datos que la prensa local me aportaron, me pusieron en pie de guerra. La media de personas que faltan al trabajo con carácter reiterado supone una pérdida de hasta el 4% del PIB a nivel europeo y según datos aportados por el Foro Económico de Davos, en 2006, España es el 29º país en productividad y competitividad, agravándose esta situación por la pérdida de 6 escalones en el último año.

En un estado de conmoción total con los datos averiguados volví a embarcar hacia mi segunda parada: Puerto del Absentismo Laboral o de la silla llena. En este puerto todo el mundo está en su sitio. Cual fue mi sorpresa cuando al observar las tareas que la gente realizaba, eran muy diversas, pero ninguna relacionada con lo que yo llamaría desempeño.

Este fenómenos que en EEUU se denomina caber-skiving y que en muchos casos se ha convertido en un estilo de vida, aumentó mi estado ya de por si preocupante con la situación. Es decir, ya sé que van al trabajo, pero ¿están haciendo el trabajo por el cual les pagan su sueldo? y si la respuesta es que no, ¿qué nos hace a los seres humanos llevar a invertir parte de nuestra jornada en actividades no propias de las misma?

Ante tal estado de shock me embarqué de nuevo en mi viaje para llegar a mi tercera parada: Puerto del Absentismo emocional y EUREKA. En este pueblo donde la actividad era aparentemente armónica, las personas estaban desempañando las funciones que se supone tiene su puesto. Por fin encontré una nueva realidad que me dio una clave.

Aquí las personas estaban pero no estaban. Tenían una actitud laboriosa y de concentración en las tareas realizadas pero cuando mirabas con más detalle lo que encontrabas era unas personas que no rendían todo lo que podían. Según los datos que la prensa local me aportó solo el 20% de los trabajadores dan lo mejor de sí mismos.

Para intentar entender en que consistía de verdad el absentismo emocional recurrí a David Ulrico y su definición de Talento. Ulrico define Talento como el efecto multiplicador que se da entre Capacidad y Compromiso. A buen entendedor pocas palabras bastan, está claro que si alguien está pero no está, no hay compromiso y por tanto no hay talento, y sino hay talento ¿qué es lo que pueden aportar nuestras organizaciones?

Sí señores, si dejamos de ver nuestras fantásticas estadísticas en carácter numérico, no nos dejemos llevar por lo evidente y busquemos la Esencia de las cosas que afectan a nuestra productividad. Como decía Aristóteles “el ojo real se parece a un ojo pintado, pero al segundo sólo se le llama ojo por la razón de este parecido, pues para ser ojo, lo que le falta es la clave ver”.

Pero y ¿cómo la hacemos?, demos a nuestros equipos una razón para prometerse y comprometerse, a través de nuestro liderazgo. Nuestra vocación de servicio por acompañarles y conducirles hacia sus objetivos, generando políticas que les ayuden llevar una vida más armónica en tres ejes: personal, profesional y familiarmente y así evitar su absentismo .Sí como dice Nuria Chinchilla “dirigir es dirigir personas; motivarlas y crear un entorno adecuado donde desarrollen todo su talento, así la conciliación incide en el nivel de rendimiento, el compromiso, la productividad y la creatividad de los empleados“.

Llegamos a puerto, finalizamos un viaje que empezó en el país de las chimeneas para acabar en el país donde los sueños se hacen realidad, porque nos preocupamos y ocupamos de lo único que de verdad importa, las personas.

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