De qué hablo cuando hablo de correr

Hace ya mucho tiempo que un buen amigo me recomendó este libro de Haruki Murakami, un gran escritor japonés que nos cuenta las razones que le motivaron a empezar a correr y por qué lo mantiene con una disciplina férrea, corriendo 10 Km. 6 días a la semana.

Os tengo que decir que, sin, por supuesto, ni siquiera acercarme al súper entrenamiento que él realiza, las razones por las que yo corro son muy similares, así que hoy os contaré de qué hablo yo cuando hablo de correr.

Los que me conocéis sabéis que toda la vida, hasta hace tres años, he sido de la liga antideporte, es decir, por no hacer, no hacia ni punto J, siempre me habían gustado más los libros que las actividades al aire libre, ¡vamos! que era más una ratita de biblioteca que otra cosa. Mis amigos de toda la vida todavía se asombran cuando les hablo de mis “andanzas” y les parece casi inverosímil, y lo que a nadie deja de sorprenderle es por qué a los 40 le cogí tanto cariño a unas zapatillas de deporte y a una bici.

Esta son las razones que me  impulsaron a empezar y no dejar de correr:

1.     Entorno: todos mis amigos hacen deporte y yo siempre me justificaba con mi falta de tiempo o lo poco que se amoldaban a mi vida las actividades que ellos hacían, pero está claro que en los últimos años hemos visto cómo nuestras ciudades se inundan de personas corriendo casi a cualquier hora del día. Y si vives cerca de la Diagonal, en Barcelona, como yo, ya lo difícil es no chocar con ellos cuando simplemente paseas.

2.     Necesidad: llegó un día, no sé muy bien cómo ni siquiera por qué, pero este ordenador, al que de verdad tanto quiero, se me hizo insufrible, necesité salir y hacer algo diferente.

3.     Apoyo: mi amiga Ana, sí, creo que tu apoyo en mis primeros pasos fueros los que me alentaron, quedábamos a las 6 de la mañana y, claro, si ya he quedado pues tengo que ir.

4.     Bienestar: empezamos corriendo muy poco y volviendo andando a casa, ella en pocos meses dejó de poder ir por las mañanas y yo continué. Cada día, al correr, me encontraba mejor. Correr me permitía oxigenarme, planificar el día, visualizar las cosas que quería que pasaran, pensar o, simplemente, disfrutar del amanecer y descubrí que correr me generaba energía nueva y un nuevo espacio para pensar.

5.     El reto: sí, lo sé, me gustan, pero no como mucha gente piensa para ganar a alguien, solo lo hago para ganarme a mí misma, nunca compito con los demás, solo quiero tener la certeza de que lo puedo hacer y, así, como si nada, llegó el medio maratón de Barcelona. Cuanta más gente me decía que no estaba preparada, yo más lo intentaba y, sí, lo hice, aunque también tengo que decir que, a no ser que se me cruce un nuevo cable algún día, no tengo ninguna intención de repetir. El entrenamiento que tenía que seguir hizo que correr dejara de ser divertido o flexible como lo había sido hasta entonces.

6.     Flexibilidad: correr me permite hacer deporte, adaptando mi tiempo a las prioridades de mi vida, que son mis hijos,  lo puedo hacer pronto por la mañana o cuando viajo. He visto amanecer corriendo numerosas ciudades: Barcelona, Madrid, Valencia, Bilbao, Milán, San Francisco, San Diego, Nueva York, Miami, Zurich…, es algo indescriptible cómo las ciudades van cobrando vida, poco a poco, a las horas intempestivas en que suelo correr, las luces, las personas, los sonidos…

 

Al final, se ha convertido en algo más de mi día a día, algo que me  ayuda a sentirme mejor, a mantenerme más en forma, pero, sobre todo, es mi espacio personal, ese en el que mi tiempo es solo mío y en el que mi cabeza puede idear, desfogarse o imaginar nuevos entornos, que me ayudan ser más creativa.

Sí, eso es correr para mí, espacio, tiempo, pensamiento, evasión y oxígeno.

Un abrazo,

Nekane

Dejar un comentario


Lee Hecht Harrison Spain. Todos los derechos reservados