Siempre he sido una defensora de la familia, entendida como el conjunto de parientes, cercanos o no, con los que convivimos desde la infancia. Pero en los últimos años, además de afianzarse esta convicción de que la familia, a pesar de las probables desavenencias, son el pilar al que uno siempre puede recurrir, he descubierto un nuevo modelo familiar al que la vida te acerca y tú eliges.
Todos coincidiremos en que la familia natural no es una opción, no se puede escoger a padres o hermanos y estos te pueden gustar más o menos pero, así y todo, ellos suelen formar ese núcleo de nuestra vida en el que nos movemos. Hoy me gustaría hacer un elogio a otro tipo de familia, esa que sí eliges, por voluntad y afinidad, esas personas que forman parte del camino que uno construye a lo largo de los años: los amigos.
Esos compañeros de viaje a los que vas seleccionado a lo largo de la vida y a los que te unen valores, afinidad, diversión, complicidad y compañerismo. La verdad, podría buscar infinidad de atributos y, además, tipos de amigos hay muchos, pero dentro de ellos, una selecta minoría forma parte de lo que yo también considero mi familia. Son aquellos que te ponen el hombro cuando lo necesitas, que te ayudan a enriquecerte, con los que compartes la mayoría de tu tiempo libre y casi todos tus secretos, son esos que te dan aliento y que a lo largo del camino se van haciendo indispensables.
Es a esos amigos a los que hoy quiero elogiar, puedes tener uno o cinco, muchos más de este tipo me cuesta imaginar, pero da igual, son ellos a los que acudes y a los que de verdad tú has elegido. Esos a los que también hay que cuidar y dedicar tiempo, aunque a veces no lo encontremos, esos a los que daremos la mano y ya formarán para siempre parte de nuestro camino.
¿Y me preguntareis por qué este post o esta reflexión? Es fácil, primero me gustaría agradecer y luego hacer una pequeña reflexión.
Agradecer a los míos, ellos saben quienes son, que formen parte de mi vida, ellos son mi familia escogida, son las personas que me alimentan el alma, me cuidan y me hacen reír. A vosotros, por ser como sois y porque mi vida es mejor gracias a vosotros. ¡GRACIAS!
La reflexión es más sencilla, me paso el día orientando personas y empresas, en este mundo, cuya velocidad de crucero apenas nos deja tiempo para descansar. La familia asignada, hijos, trabajo, etc. nos dejan, en muchas ocasiones, sin espacio para cuidar a esa otra familia que hemos elegido. Si la vida me ha enseñado algo, es que no siempre da segundas oportunidades, así que plantéate qué es para ti importante, con quién quieres compartir cada uno de esos minutos que no tienen marcha atrás y busca un hueco para ellos, llámalos, queda para tomar un café, pero no dejes que las prisas y el día a día haga que caigan en el olvido, pensando que alguna vez podrás volver a quedar. No existe mejor momento que hoy y ahora para planificar un café o una cena. ¿Cuándo fue la última vez que pasaste un día a solas con tu mejor amigo? No esperes, ¡hazlo ya! Si acostumbras a hacerlo, ¡felicidades!
Y espero que todo esto también sirva para recordarme a mí misma que debo prestarles más atención.
Creo que deberíamos crear el día del amigo, sí como el de la madre o el padre, o de los enamorados, ¿por qué no? Un día al año para agradecer y recordar a esa otra familia que también tienes.
Un beso y no te olvides de disfrutar.
Cuantas veces habremos comentado esto ????? Un saludo enorme y nos vemos prontito que hay (como siempre…) muchas cosas que celebrar !!!!!
Cerca o lejos, en Vilassar en Barcelona en Granollers en la Cerdanya o en Venecia, pero siempre he notado tu aliento cerca de mi !!!!. Por cierto predica con el ejemplo y a ver cuando quedamos que tenemos cosas que celebrar como por ejemplo….que ya soy abuelo !!!!!!!!!! Un besito….
Hola Corazón pues te voy a sorprender: tengo fecha, os invito a cenar a casa, a esos que ya sois mi familia. La cena es con pareja, bueno quien la tenga-:)te llamo y de digo el dia que lo estamos organizando para ver si podeís.
Felicidades Abuelo-:)