No soy ninguna entendida en cine pero he de decir que Avatar me ha fascinado y no, no son los efectos en 3D, es la fotografía, el argumento… una historia llena de verdades que se repiten a lo largo de la Historia. Durante siglos hemos visto como los seres humanos decidimos anular culturas que no entendemos en búsqueda de nuevas riquezas.
Avatar, cuya palabra significa cambio, transformación, vicisitud, nos muestra un mundo futurista, nos lleva a un planeta a 6 años de distancia de la tierra, Pandora. Un mundo lleno de avances tecnológicos donde los hombres siguen cometiendo los mismos errores, el miedo a lo desconocido, la avaricia, la codicia, la creencia de que el poder está en el dinero y la carencia de respeto por los demás, lo que les lleva, una vez más, a cuestionarse una sociedad anclada en la conexión con la naturaleza y las energías de la tierra.
Para mí, Avatar es una película que invita a reflexionar en profundidad sobre muchos valores, como la confianza, la valentía, la sinceridad y la honestidad… Quizás lo que más me ha hecho pensar es como desde la ciencia ficción se representa lo poco que aprendemos y avanzamos como seres humanos y cuales son las cosas que de verdad deberíamos valorar y cuidar en nuestro entorno y en nuestro planeta.
Puede que pasen los años, puede que avancemos como especie pero hay valores que siempre perduran y debemos cultivar.
Además, justo esta semana he leído el libro “La voz de las trece abuelas“. En el año 2004 en New York se reunieron 13 abuelas indígenas para reflexionar sobre la vida en este planeta. En este libro se recogen sus opiniones sobre temas tan cruciales como la familia, el planeta, la opresión, las relaciones sagradas, la oración, la salud física y mental, la violencia y la pobreza. En el prólogo, Winona La Duke dice: “Hemos entrado en un nuevo milenio. Ya casi no hay búfalos, muchos de nuestros antepasados murieron a golpe de espada o debido a enfermedades como la viruela. El agua está envenenada y el cambio climático es un hecho. La sociedad industrial no tiene herramientas para hacer frente a esta destrucción. Centrarse en el presupuesto fiscal de este año es pensar a corto plazo sin estar en resonancia con el mundo natural ni con la Historia. Puede que creamos que cumpliendo con las leyes humanas podemos cambiar créditos de contaminación con otros países y arrastrar cualquier arroyo en aras del desarrollo, pero al final todos tenemos que beber agua y respirar aire… No hay manera de remplazar el conocimiento intergeneracional en cuanto a como vivir de manera sostenible y en cuanto a como reafirmar las relaciones. El paradigma científico, una metodología mecanicista, no nos va a poder ayudar a través de estos tiempos tan difíciles.”
Os invito a ver la película y a leer el libro, es sorprendente las similitudes en los mensajes que encontraréis. Y mientras, y aprovechando el año nuevo, ¿por qué no buscáis vuestro propio Avatar?