Aprendiendo de mi hijo

El pasado fin de semana fue sorprendente. Siempre aprendo mucho de mis hijos pero pasó algo que me hizo reflexionar y quiero compartirlo. Mi hijo Ander y yo patinábamos por la Diagonal. De repente, un ruido ensordecedor nos sorprendió y una moto de gran cilindrada pasó a gran velocidad. Mi hijo, exaltado, dijo:

- ¡Mami, mami!, ¿lo has visto?

- Sí, cariño, parecía una moto de carreras, -le contesté

- No, no es eso, ¿has visto cómo levantaba la rueda?

- No lo he visto, pero ¿qué te parece que lo haya hecho?

- Mal, mamá, pero verlo me ha gustado.

Curiosa reflexión. Él sabía que aquello estaba mal pero le había gustado verlo. Mi reflexión se inicia en este punto. Él tiene 9 años, pero ¿cuántas cosas que casi todo el mundo desaprueba se mantienen hoy en día porque tienen admiradores? ¿Cuántas cosas de las que no nos sentimos responsables porque no las hacemos siguen vivas simplemente porque tienen espectadores?

Esta es, curiosamente, una de las grandes falacias de esta sociedad, ¿qué opináis vosotros? ¿El no ser parte ejecutora pero sí parte de la acción, al observar, nos hace menos responsables? Claro que no hablo del de la moto, pero sí de todas esas conversaciones malsanas a las que asistimos. Sí de todos esos hábitos en la lectura o en la tele que no nos aportan nada, pero continuamos leyendo o viendo. Sí de la compra pirata de CDs y de un sinfín de cosas más que dejarían de existir si no encontraran en el público pasivo su mayor aliado.

6 Comentarios a “Aprendiendo de mi hijo”

  1. Virgili dice:

    Es genial cuando se siente eso de aprender de los hijos. Es algo que me ha recordado la idea de tu post anterior. Lo de no dar aquello que no se tiene. Con lo de aprender de los hijos a mí se me plantea lo del recibir de donde no esperas.
    Y sobre lo de la responsabilidad por ser observadores, estoy de acuerdo con tu planteamiento. La aceptación nos hace cómplices. El problema está en que optar ante lo malsano por el silencio o por apartarnos hace que otras personas entiendan que lo estamos aceptando. Y si la solución pasa por tener que enfrentarse abiertamente y de manera visible… hacerlo unas cuantas veces de acuerdo, pero siempre y con el sentimiento de estar sólo… Y tu reflexión me parece muy aplicable al entorno actual de las organizaciones, donde encontrar gente “levantando rueda con la moto” mientras otra gente deja que eso pase es bastante frecuente.

  2. Luis Pizarro dice:

    Considero que quizás no nos hace responsables de la acción en si, pero sí somos responsables en la repetición de la misma en el futuro, así como de la posibilidad que surjan imitadores.
    El no rechazar determinadas actitudes nos hace en parte cómplices.
    En muchas ocasiones es así dada la impunidad percibida de las acciones que se realizan, tanto por la falta de valores en la sociedad como por la inacción de quien está participando con su silencio en la acción.
    Realizar críticas es muchas veces gratuito, y de hecho, es más fácil que asumir la responsabilidad de cambiar las cosas.
    Callar ante determinadas actitudes es más fácil que reprobarlas.

    Está en nuestra mano, en cada uno de nosotros, en nuestra manera de actuar, poder cambiar actitudes en nuestro entorno para que sean más respetuosas con la sociedad y tengan un carácter más constructivo.

  3. nekane dice:

    Hola Virgili, muchas gracias por tus comentarios, me gustaría resaltar dos conceptos de los que escribes: 1 . recibir donde no esperas y 2. el malsano silencio que se guarda en muchas ocasiones en vez de reaccionar.

    Bsts y GRACIAS por estar-:)

  4. nekane dice:

    Luis , que acertado!!!!!!!!!!!: el no aceptar, nos hace complices y las críticas son mas faciles que el afán de mejorar
    Muchas , muchas gracias por participar en este blog que ya sabes que es tuyo tambien-:)

    Nekane

  5. Veronica dice:

    Hola Nekane,
    La escena que traes a mi me hizo reflexionar acerca de varias situaciones:
    - En relacion al ser adulto y la sociedad. Hemos perdido varias cosas: La capacidad de observar (simplemente observar) y la capacidad de compartir lo observado de una manera limpia, ausente de prejuicios y de calificativos. Tu niño expresa algo muy sabio: ” verlo me ha gustado” .
    -En general somos espectadores de muchas realidades y nos quedamos en el prejuicio y la critica, pensamos y sentimos: “verlo no me ha gustado” pero vende, pero engancha, pero no es asunto mio, pero…pero..pero…
    Quizas nuestro voyeurismo social no entiende de compromiso ni del paso a la accion para hacer algo con aquello, pero solo verlo, genera algo que estimamos suficiente y alli nos quedamos.Curioso.
    Un abrazo Nekane

  6. nekane dice:

    veronica, perdona acabo de ver el comentario-:(, tienes razón es una reflexion en la que no habia caído, efectivamente curioso. GRACIAS veronica

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