Habitualmente tengo la sensación de que nos llenamos la cabeza de verdades sobre nosotros mismos y sobre los demás, que puede que no sean ciertas. El otro día tuve la gran oportunidad de escuchar a Mario Alonso Puig. Entre un montón de cosas maravillosas que nos contó, me quedo con su fórmula para las creencias:
Creencias = hecho real + valoración que yo hago
Y por tanto, según Mario, las valoraciones que hacemos, basadas en nuestra experiencia y en nuestros aprendizajes, son las que nos llevan a determinar y definir una cosa en sí misma. Siguiendo esta teoría, podríamos decir que en realidad las cosas que creemos, y que pueden ser ciertas para nosotros, no lo son para otras personas, que pueden hacer una valoración diferente.
Claro que, y siguiendo con esto, nos podríamos plantear si lo que creemos es cierto o no y, la verdad, no tengo una clara respuesta. Sí que opino que un hecho es algo concreto y real en sí mismo, pero sus consecuencias y cómo nosotros actuamos o lo interpretamos es así sólo para nosotros mismos y, por tanto, cambia la realidad.
Replantearse creencias es difícil, pero puede que debamos, antes de enfadarnos o tomar determinadas decisiones, plantearnos cómo lo estará viendo la otra persona o por qué reaccionamos o lo vemos así. Desde aquí, me gustaría proponer un chek- list ante nuestras propias creencias:
Las cosas que ocurren vienen determinadas, en cierta proporción, también por lo que nosotros creemos y cómo reaccionamos ante ellas; así, si os parece bien, ¿por qué no intentarlo? Replanteemos nuestras creencias en base a esta pequeña fórmula y reconozcamos que nosotros somos parte implicada en las cosas que pasan. Puede que así veamos otro lado maravilloso de la vida que nos ayude a enfadarnos menos, desdramatizar y empatizar con las personas que tenemos a nuestro alrededor.
Cada vez más, y puede que sea sólo cosa de la edad, me gusta buscar nuevos enfoques que me ayuden a simplificar mi vida y vivir en mayor armonía con mi alrededor, ¿te apuntas?
Me alegra encontrarme con esta reflexión Nekane, porque es algo que yo misma he pensado muchas veces. Cuántos enfados y tiempos negativos nos ahorraríamos si lo pusiéramos en funcionamiento!.
Por otra parte cuando te paras a pensar cuanto tiempo se pierde en comentar/criticar cosas que no están contrastadas, que muchas veces se han construido de retazos de conversaciones, que se dan por buenas y se transmiten como tales…cuando ese tiempo se podría emplear de manera constructiva/productiva! Cuánto mejor nos iría verdad?
Marta gracias por este post, y me suscribo a tu idea de intentar en la medida de lo posible abandonar pensamientos negativos que no nos conducen a nada. Gracias por tu aportación me encanta.
Que interesante sería tomar como ejercicio ante las vicisitudes de la vida, las relaciones sociales y laborales; que nos re-planteemos ¿es así como yo lo veo? o ¿puede existir otro punto de vista? quizá podamos tomar mejores decisiones.
Me encantó el artículo.
Saludos
Rosa, gracias por el coemntario y gracias por estar.
Nekane