Gracias a Elisa, el otro día encontré este mensaje en mi facebook: ”Hace algún tiempo, a la entrada de un gimnasio, se podía ver un cartel con la foto de una chica de físico espectacular y este escrito: este verano, ¿quieres ser sirena o ballena?”
Se cuenta que una mujer, de la que no conocemos su aspecto físico, respondió a esta pregunta de la siguiente manera:
”Estimados señores, las ballenas están siempre rodeadas de amigos (delfines, focas, humanos curiosos), tienen una vida sexual muy activa y crían a sus pequeños con mucho cariño. Se divierten como locas con los delfines y comen gambas hasta empacharse. Nadan todo el día y viajan hasta lugares fantásticos como la Patagonia, el mar de Barens o las barreras coralinas de Polinesia. Cantan estupendamente y algunas veces hasta graban CD. Son animales impresionantes y muy queridos, a los que se defiende y admira en todo el mundo.
Las sirenas no existen. Pero, si existieran, harían cola en la consulta del psicólogo debido a un problema de desdoblamiento de la personalidad, ¿mujer o pescado? No tendrían vida sexual y no podrían tener hijos. Serian graciosas, es cierto, pero solitarias y tristes. Y además, ¿quién querría a su lado una chica que huele a pescado?
Sin lugar a dudas, yo prefiero ser una ballena.”
Yo, sinceramente, no lo tengo claro, pero me pregunto:
¿Es malo creer en lo que no existe o eso es justamente la magia de la vida?
¿Qué determina tu elección, una moda o las prioridades en la vida?
¿No estarán nuestras elecciones marcadas por nuestras creencias?
En mi opinión, vivimos en un mundo determinado en muchas ocasiones por el propio lenguaje y las modas, que nos hacen definir una opción u otra como correcta o equivocada. El concepto de la belleza ha ido cambiando a lo largo de los siglos y no por ello uno es mejor que otro; al igual que cambia el entorno, van cambiando nuestras creencias y quizás es el momento de parar. ¿Qué te hace a ti feliz? ¿Sabes qué es lo importante en tu vida? ¿Le dedicas el tiempo adecuado?
Sí, creo que este el quid de la cuestión, así que, aunque no debería elegir, me quedo con ser sirena. Como no existen, pueden imaginar ser todo lo que ellas quieran, las sirenas no ponen límites a sus sueños, ellas son un sueño en sí mismas, pueden ser pez o ser humano, pueden imaginar, crear y soñar.
Y a ti ¿qué te gustaría ser?