¿A qué Princesa Disney contrataría Usted?

Desde tiempos inmemorables, sabemos que los cuentos de hadas encierran poderosas lecciones para nuestros hijos y para nosotros mismos en el plano personal y profesional. Este hecho lo comprobé recientemente, porque tuve la gran suerte de poder compartir con mis hijos el fantástico mundo de “Las princesas Disney sobre hielo“.

Comienza la música. Príncipes, princesas, enanitos, brujas…. se deslizan al son de la melodía, envueltos en un espectáculo lleno de luz y color.

Entre escena y escena no podía dejar de observar las caras de mis hijos absortos en la magia que se abría ante sus ojos. Admirada ante la capacidad que Disney tenía para cautivarlos, empecé a pensar en nuestras empresas y en cómo podríamos ser capaces de generar esa magia e ilusión en nuestros equipos. Así que ¿por qué no contratar a una princesa Disney para dar nueva luz, entusiasmo y compromiso a nuestras organizaciones?, pero si quiero a una princesa Disney como compañera de trabajo, ¿a cuál debería contratar?, ¿a Cenicienta, La Sirenita, Mullan o Blancanieves?

Difícil elección, así que envuelta en mis propios pensamientos intenté conocer qué valores podrían aportarme cada una a nuestras organizaciones.

Empecé por Blancanieves. A parte de su rápida adaptabilidad al cambio y su humildad para aceptar como la vida le había transportado de un castillo a una cabaña, de un sinfín de personas a su servicio a tener que servir. No veía nada más, aunque, nada más, no sé si es la palabra y menos si pensamos en la necesidad de este perfil que tienen todas las compañías que se fusionan, e integran en nuevas culturas y que ven como el coste emocional de la situación afecta a sus cuentas de resultados, tanto en pérdida de ingresos como en talento. Le tocaba a la Sirenita, ¡me gusta!; no sólo tenía la capacidad de visionar nuevos mundos, de no quedarse en lo evidente y de explorar, sino que además era capaz de renunciar a su voz para conseguir unas piernas que le permitían conseguir su objetivo. ¿Cuántos profesionales tenemos así?, ¿cuántas personas de nuestra plantilla comparten una visión y se esfuerzan por alcanzarla?, ¿qué hacemos nosotros mismos, darlo todo o reclamar? y sino lo damos todo, ¿cuáles son las causas? Estaba “encantada” (nunca mejor dicho). La Sirenita tenia visión, voluntad, constancia y compromiso; ¡qué bonitos valores en una época en que los valores y el compromiso se ponen en entre dicho y se entrelazan en las diferencias generacionales! Si como dice Jaworski “el liderazgo existe cuando la gente deja de ser víctima de las circunstancias y comienza a participar en su creación“, la Sirenita es el ejemplo. Ella creó un campo que le permitió profundizar en un mundo sin límites, visionando nuevas realidades y la estrategia para alcanzarlas.

Cambia la escena. La música dulce se convierte en la estridencia de las fanfarrias de combate, es Mullan, la guerrera mítica, eso sí que me parece compromiso, ¿pero con quién? Gandhi nos dijo: “Vive como si fueras a morir mañana, aprende como si fueras a vivir eternamente” Mullan lo hace, se compromete con su familia, con su honor, consigo misma y pone empeño y capacidad de aprendizaje para conseguirlo. Parece que el guionista de Disney ha leído el libro “El Arte de la Guerra” porque aplicó algunas de sus enseñanzas en tan carismático personaje: “Si conoces bien al enemigo y te conoces bien a ti mismo, no tienes porqué temer el resultado en cien batallas“.

Y eso es lo que hace Mullan observa, aprende y crea soluciones imaginativas que vencen su barrera física y las supera con su ingenio para alcanzar su objetivo. Podía haber cumplido simplemente (como tantos practicantes del absentismo emocional), presentándose en la batalla como un soldado que espera ser arrasado por la ola del enemigo. Pero decide implicarse, aprender, luchar y ¡ganar!

Pero ¿qué pasa con la princesa Disney por excelencia? La Cenicienta, ¡cuánta belleza!, al compás de los violines me quedé maravillada de su vocación de servicio, actitud positiva y amor. Como diría Aristóteles: “amar es querer bien al otro“, y ella quiere, procura el bien de su entorno. No sólo se ocupa de los detalles, sino que nunca pierde la sonrisa, cuida y pone cariño en lo que hace. Como dice David Urra: “la actitud lo es todo, hay que aprender a elegir el lado positivo de la vida, a optar por estar de buen humor, a aprender de los sucesos negativos, a erradicar el sentimiento de víctima, a hacer ver el lado precioso de la vida“.

Que dilema, ante tantos valores positivos ¿a quién contrataría? Sí, Walt Disney tenía razón y lo que se puede soñar se puede crear. Yo quiero una nueva Princesa Disney para aportar nueva luz e ilusión a nuestras organizaciones. Lo quiero todo: flexibilidad, adaptabilidad al cambio, visión, voluntad, constancia, compromiso, empeño, ganas de aprender y mejorar y sobre todo mucho pero que mucho amor en cada cosa que hacemos.

Aprendamos de las princesas Disney, dejemos de buscar fuera y ahondemos dentro de nosotros mismos. El mayor sueño que podemos construir es vivir y morir, sintiendo que se han hecho cosas valiosas. Así como dice Huete: “Una vida lograda requiere de un eficaz liderazgo sobre uno mismo; liderazgo es visión clara de la meta a la que se quiere llegar, deseo firme de conseguirlo, inteligencia para dotarse de herramientas y de medios necesarios para este viaje y determinación firme de concluir el trayecto iniciado. Se necesita de más personas que hagan de su vida un proyecto en el que, el progreso personal y social no sean auto excluyentes sino que se refuercen el uno al otro“.

No necesita contratar una princesa Disney porque ya la tiene. Si como ellas, decidimos comprometernos con nuestra misión personal, profesional, social y familiar, la encontrará dentro de nosotros.

¡¡¡Disney tenía razón!!! Si lo puedes soñar lo puedes hacer y ¿quién no sueña con ser la protagonista de los cuentos que cambian nuestra infancia, aportando luz y color a nuestras vidas en su globalidad? Como describe Carlos Castaneda en una de sus lecciones (“Acéchate a ti mismo”): “Aprende de tus propios hábitos como si estuvieses estudiando a una presa, con el fin de poder cazarte a ti mismo haciendo lo habitual y poder así hacer algo totalmente nuevo“, y la magia se abrirá  ante tus ojos, porque la vida no consiste en encontrarse a uno mismo, sino que la vida es crearte a ti mismo tal y como te soñaste.

2 Comentarios a “¿A qué Princesa Disney contrataría Usted?”

  1. Mercedes Godínez dice:

    He tenido la suerte de recibir una educación basada en valores y de rodearme de personas con valores. Actualmente no es fácil transmitirlos a nuestros hijos ni a los adultos que nos rodean, ya que el mundo en el que vivimos no los incluye en su día a día. Este hecho me hace luchar con más fuerza en mi vida personal y profesional para que los valores de toda la vida vuelvan a ser parte de nosotros, de este modo haremos un mundo en el que sea más fácil vivir.
    Me alegra enormemente que la Dirección de Creade LHH esté sensibilizada en los valores de toda la vida y los transmita en sus líneas de negocio.

  2. Nekane dice:

    Hola Mercedes, gracias por participar en este proyecto que es nuestro blog. Efectivamente coincido contigo que es en el esfuerzo, la disciplina y tambien en la ilusión donde construimos una sociedad mejor.

    Un abrazo,

    Nekane

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